¡Y yo he venido aquí a hablar de mi libro!
Bien, como algunos de vosotros me ha dicho que lo haga y, la verdad, me hacía mucha ilusión, pues aquí está.
Vía meneame leo una noticia sobre un Congreso Nacional de Ecología en el marco de la Expo Zaragoza 2008. Uno espera que hablarán físicos, químicos, biólogos… pero si leemos el programa, vemos que la primera ponencia tiene por título: El hombre, espíritu corpóreo en el mundo… ¿Estamos hablando de ecología?
Bien, como algunos de vosotros me ha dicho que lo haga y, la verdad, me hacía mucha ilusión, pues aquí está.
No, no quiero hablar de política, como podríais sospechar dado el asombroso parecido entre la primera palabra del título del artículo y un famoso personaje en la política de nuestros días. Tampoco quiero reprender nada a nadie, dada la intención con la que suele ir esta expresión. Y es que hoy quiero hablaros precisamente de zapateros y de zapatos. Os cuento dos historias.
Me estaba planteando si dedicar, o no, un artículo a este libro. Finalmente, he decidido hacerlo. Es un gustazo leer un buen libro, poder escribir un artículo exprimiendo su jugo y recomendarlo a todo el mundo. Lo malo de este es, precisamente, que no puedo hacer esto último. No obstante, puedo decir detalles que todos, entenderéis sin problemas y que, al menos, os darán una idea de por dónde se mueven los ingenieros.
Había un sendero que conducía a New Southgate atravesando el campo, y yo acostumbraba a ir allí para contemplar la puesta de Sol y pensar en el suicidio. Pero no me suicidé, porque quería saber más matemáticas.
Un aspecto de los hombres de la ciencia que más suele cautivarme es cuando explican la admiración que sienten por otro. Si ya es un placer explicar algo bueno de un gran científico, ya no hablemos de cuando ese científico admira a otro, también admirado por ti.
Estamos a 14 de noviembre de 1969. Es la segunda misión tripulada que está a punto de salir con destino la Luna. Los astronautas tenían que llevar a a cabo una serie de experimentos científicos. Esa mañana algunas nubes amenazaban a lo lejos con tormenta a Cabo Cañaveral. Los astronautas Pete Conrad, Dick Gordon y Alan Bean suben a bordo del Apollo 12 mientras pueden verse gotas de lluvia cayendo sobre sus ventanillas. No obstante, todos los parámetros estaban dentro de los márgenes de seguridad. A las 11:22 se encendían los motores del la primera fase del Saturno V.
El libro del que os quiero hablar hoy es el de la autobiografía de Charles Darwin. Había leído muchas veces sobre muchos detalles sobre él y la Teoría de la Evolución, así que no esperaba muchas cosas nuevas. No os imagináis la sorpresa que me he llevado.
La historia de hoy habla sobre algunos de los inventos que han cambiado el mundo. En particular, os hablaré del frasco Dewar, del microondas, de la máquina de coser y del cristal de seguridad. Vamos allá.
La historia de hoy tiene un punto de complejidad. No porque lo que vaya a explicar sea muy difícil, en absoluto, sino porque utilizo varios conceptos explicados en artículos anteriores. Son tres particularmente, casi cuatro. Primero: un agujero negro es un objeto cuya velocidad de escape es la velocidad de la luz. Segundo: concepto de entropía. Tercero y casi cuarto: las partículas virtuales y un ejemplo que valió un Nobel. Pues bien, con todo ello, haremos un cóctel en nuestra historia de hoy.